viernes, 6 de marzo de 2009

¿Quién quiere a Benedicto? o ¿Es lícito que se imparta religión en las escuelas?


Si el lector no tiene inconveniente, contestaré por él a la última pregunta. No, no es ni lícito ni aceptable que en la España de hoy, la Iglesia Católica siga ostentando determinadas responsabilidades en la educación pública. Me da igual lo que me digan. Esto es así y punto. Como ya comenté hace un par de semanas en este blog (Educación para la Ciudadanía: ¡Ya era hora!), en la escuela pública no hay lugar para la religión. Salga el sol por donde salga. Por el contrario, en los colegios privados los curas pueden hacer lo que les de la gana (¡Faltaría más!). Por mí, como si les da por arrojarse con crucifijos y todo por la ventana. Allá ellos y su salud.

Lo que no hay derecho, es que Rouco Varela y compañía sigan haciendo de las suyas y continúen creyéndose los reyes del mambo, metiéndole caña al Gobierno y redactando instancias al Vaticano para que Ratzinger Z (perdón, he querido decir Benedicto XVI) “condene al Fuego Eterno a Zapatero y sus compinches” (declaraciones inéditas de un facha).

No, no es lícito que en la escuela pública se imparta religión. No me cansaré de repetirlo. Y menos aún si tenemos en cuenta que en nuestro país confluyen otras creencias (en colegios de Ceuta, Melilla y Andalucía, los estudiantes musulmanes ya superan a los católicos). El hecho de que la Iglesia y ciertos diputados del PP quisieran que las calificaciones de la Religión Católica en el Bachillerato tuvieran peso en la notas finales para acceder a la Universidad (que para quienes lo ignoren, es la media global del Bachillerato y los exámenes de la PAU) es inadmisible.

Para los que defiendan la religión en las escuelas, les recomiendo que se lean la Constitución. Según el Artículo 16, apartado 3, ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones. Es decir, aunque la confesión católica sea la mayoritaria en España, no es la única que existe en nuestro país, y mucho menos es la oficial del Estado. En cuanto al asunto de la cooperación, la Conferencia Episcopal (la Confi, para abreviar) seguía, hasta hace poco, dependiendo del Estado. Ignoro si todavía sigue haciéndolo. Si algún lector puede darme noticias al respecto, las recibiré encantado.

Antes de terminar, me gustaría hacer una breve reflexión sobre el papel de la Iglesia con respecto a la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC). Hace dos años, en febrero de 2007, la Iglesia en pleno salió a la calle para protestar por las disposiciones del Gobierno socialista. Entre ellas, claro está, se encontraba la aprobación de la tan temida EpC. No vamos a negarle el derecho de salir a manifestarse (¡Buenos se ponían ellos cuando los rojos y los estudiantes protestaban contra el franquismo!) pero que lo hubieran hecho al lado del Partido Popular, y sobre todo, junto a personas que portaban banderas preconstitucionales (la bandera carlista, la del “pollito”, etc.) no tiene perdón de Dios (valga la redundancia). Y menos aún que convocaran aquella marcha coincidiendo con una de Falange Española. Que los padres objetores (que no todos, cuidado) y la Conferencia Episcopal, se manifestaran en compañía de personas de tan dudosa catadura moral, no sé… Creo que ya dice bastante sobre las ideas que defienden.

Y esto es todo por hoy. La próxima semana… ¡hablaremos de Bolonia!


Fdo.: Daniel Steward

3 comentarios:

Anónimo dijo...

que rarooooooooo que el rojo esteahora vaya en contra de la iglesia, que se cree el sustituto de la pasionaria. dudo mucho que ni sepa quien es, haber listillo seguro que ahora te pondras a defender los derechos de los trabajodores. Izquierditas baratos

Kassiopea. dijo...

Pedazo post!!! plas plas plas... (esto son aplausos)

Totalmente de acuerdo. No es lícito que se impartan clases de religión en la escuela pública, estamos en un estado aconfesional, eso dice nuestra Constitución. No es lícito que la iglesia mangonee en todos los asuntos del país. No es lícito que se financie a la iglesia católica con el dinero de todos los españoles. Yo no quiero que ni un céntimo de mis impuestos vaya a parar a las arcas de la iglesia. Y no quiero que la iglesia decida lo que debo o no debo hacer con mi vida. El fuego eterno me la suda; no soy creyente, respeto al que lo sea pero no tolero que me lo impongan, y mucho menos que se financien a mi costa.

Anatael P.H dijo...

¡Venga, ala! ¡A quemar iglesias todo el mundo! Por Tenerife creo que ya habían empezado jejeje