viernes, 27 de marzo de 2009

Hay que joderse…


Vamos a dejar pendiente (por unos días, claro) el asunto de Bolonia. Pese a que las cosas están que arden en Barcelona (los estudiantes han vuelto a ocupar las facultades y el rector ha amenazado con llamar a la poli), hay un tema del que nos urge hablar y que debe ser analizado lo antes posible. Me estoy refiriendo a una cuestión que afecta de forma directa a la ULL y que estoy seguro de que a muchos les sentará como un tiro.

Algunos me dirán que es una noticia vieja y que no merece la pena prestarle atención, pero tal y como están las cosas, no estaría mal volver sobre nuestros pasos y retrotraernos al mes de enero de este mismo año, cuando el rector anunció importantes recortes de presupuesto dentro la ULL.

Todos sabemos que la actual situación de crisis mundial está dañando de forma considerable los bolsillos de muchos. Y nuestra Universidad, como es lógico, también se ve (¡y de qué forma!) afectada. Es por eso por lo que nuestro rector, en un intento por apretarse el cinturón, anunció que la seguridad de todas las facultades será drásticamente reducida en los próximos meses. La ULL no puede permitirse el lujo de mantener a un cuerpo de guardias de seguridad demasiado numeroso. Así, también hizo público que las becas estudiantiles se verán parcialmente perjudicadas por estas disposiciones.

Estas medidas de austeridad contrastan con lo que muchos estudiantes pudimos ver durante los últimos días de octubre y noviembre del pasado año. El FICULL (ese odioso departamento del SEULL encargado de organizar las fiestas de inicio de curso de la ULL) se saltó a la torera todas las normas y organizó una serie de fiestas (con sus chiringuitos y todo) para que la gente pudiera emborracharse y comer de gañote.

A ver si lo hemos entendido. Hay dinero para fiestas y chorradas de ésas pero no lo hay para mantener la seguridad dentro del Campus. ¡Claro, sí es muy fácil de entender! Hay dinero para organizar un macrobotellón en los alrededores de la Biblioteca Central y no lo hay para becar estudiantes. Por cierto, ¿he dicho que para organizar esta fiesta se tuvo que echar el cierre a la Biblioteca Central durante toda una tarde? ¡Y eso que los exámenes de diciembre estaban cerca!
Este es el modelo de la Universidad de Doménech. Para mantenernos la boquita cerrada, el rectorado organiza eventos de este tipo para distraer al alumnado de los verdaderos problemas a los pronto va a tener que hacer frente. Ahí se quedan el Plan Bolonia, el cambio de los exámenes de septiembre a julio y una hipotética subida de tasas en el coste de las matrículas. Apuesto que más de uno habrá brindado aquella noche a la salud el rector y sus muchachos.

Así, resulta bastante curioso que el SEULL organizara tales festejos con la proximidad de las elecciones al Claustro. ¡Perfecto! Ya me imagino a esos personajillos sentados alrededor de una mesa y planeando la jugada “Vamos a darles de beber, que luego nos acercaremos a ellos para reclamarles el favor” En otras palabras, la sede del SEULL debe soltar una peste a azufre que tira de espaldas ¡Así yo también puedo ganar unas elecciones, no te jode!

Y por favor, no me digan que el dinero que se empleó en organizar todo el tinglado no da ni para becar a dos estudiantes, que ya está bien. Señor Doménech: déjese de gastar el dinero en fiestas, guateques y demás tonterías, y haga el favor de emplear todo ese dinero en arreglar los edificios de nuestra Universidad, que algunos están a punto de caerse abajo. Déje de ganarse el favor de los estudiantes emborrachándolos y dedíquese a mejorar su bienestar. ¿O es que no se acuerda (esta pregunta también va para el SEULL) de aquellos alumnos a los que dejó en la calle porque no podían seguir pagando su estancia en una residencia?

Fdo.: Daniel Steward

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