viernes, 13 de febrero de 2009

“Pero colega, ¿dónde están nuestros sindicatos?” 1ª parte


Esta pregunta me la hacía un compañero de clase poco después de que se aprobará el nuevo calendario de la ULL. Aquella mañana unos amigos estábamos sentados en la mesa de un café comentando la noticia. Ni falta hace decir que el ambiente estaba más que caldeado y que más de uno se acordó de toda la parentela del rector. Estaban los que decían que la mejor manera de hacer frente a la situación era convocar una huelga general, como en los setenta (aquí más de uno se echó reír); los que apostaban por volver a las negociaciones y conseguir así un acuerdo que complaciera a todos; los que, resignados, decían de bajar la cabeza y dejar pasar la ola; también estaban los fanáticos, los que al grito de “¡Viva la anarquía!” querían tomar el Rectorado con fusiles de asalto y pedir un rescate por el rector (más risas)… En fin, para qué seguir. Lo cierto es que todos estábamos convencidos de que, independientemente de lo que se hiciera, la primera parte del proceso “made in Bolonia” ya estaba en marcha y era imparable. El rector había triunfado y los estudiantes pagaríamos las consecuencias.

La discusión alcanzó su punto más álgido cuando mi compañero de al lado soltó la frase que lleva por título esta columna. Y lo hizo con tanta convicción y entusiasmo, que más de uno se quedó mirándolo asustado, como si hubiera dicho una herejía o le hubiese arreado un botellazo a uno de los seguritas que pululaban por la zona.

–Mira chico–le contestó uno de los contertulios– los sindicatos de estudiantes son la cosa más inservible que haya parido madre. La única utilidad que tienen es la de salir a la calle cuando se avecina una gresca y montar algo de ruido. Nada más.
–Del SEULL está claro que no podemos esperar nada –comentó otro–. Está claro que no van a mover un dedo. Todavía si me dices el SEC o el AMEC.

Y ya se pueden imaginar lo que sucedió luego. La tertulia se dividió en dos grupos bien diferenciados: mientras unos decían que los sindicatos tenían la misma utilidad que un transistor en las manos de un sordo, otros culpaban al susodicho SEULL de todos los males habidos y por haber. Será de este sindicato del que hablaremos esta semana y parte de la que viene. De los otros ya comentaremos algo más adelante, pues al igual que ciertas razas de perros, son para echarles de comer aparte
La popularidad del SEULL no es muy alta entre los estudiantes. Desde otros sindicatos le reprochan haberse plegado por completo a los designios de Doménech (cuando no de ser un instrumento de este último para seguir haciendo lo que le salga de las narices).

Para ver como se las gasta el SEULL, sírvanse de este ejemplo. En las pasadas elecciones, este sindicato, al estilo de cualquier partido político (cómo se os ve el plumero, ¿eh, pillines?) comenzaron a presumir de ser la segunda fuerza estudiantil más votada, aludiendo que la distancia que les separaba del AMEC (clara vencedora de los comicios) se debía a que ésta había absorbido los votos del SEC, el cual no había podido presentarse a las elecciones. Tremendo. ¡Agárrense que vienen curvas! El alumnado protestando por la inoperancia de la ULL y ellos más contentos que un adolescente que acaba de perder la virginidad. No, sí va a ser cierto eso de que “tenemos una universidad de pandereta”. ¡Sólo basta ver a nuestros sindicatos!
Es evidente que el SEULL ha perdido todo contacto con la realidad. Desde aquí hago un llamamiento a los estudiantes que piensen votar en las próximas elecciones: Votad a cualquier formación menos al SEULL, o sencillamente, no votéis. Un sindicato que vaya en contra de las aspiraciones del alumnado (y ya veremos por qué) no merece tener representación en nuestro claustro. Votándoles sólo les alimentaremos.
No se vayan todavía. La semana que viene seguiremos metiendo tralla.

Fdo.: Daniel Steward

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Como votante del SEULL estoy muy en desacuerdo con lo que he leído. Es increíble que se escriban estas cosas.Y lo es todavía más ver como el nombre de nuestra Universidad es ensuciado de esta manera. Por mi parte, ya he dejado constancia de esto al SEULL.
David. (trespelostienemibarba@hotmail.com)

Anónimo dijo...

Que puede esperarse de un radical de izquierdas como este tío.
P-

Maurice dijo...

¿En qué te basas para decir que es de izquierdas? Es más, ¿por qué dices que es una radical? Yo no stoy muy de acuerdo con lo que dice sobre los sindicatos (voto al AMEC) pero por eso voy y lo llamo "radical de derechas". Por cierto, em alegra ver que el SEULL tiene su propio servicio de espionaje (o mejor debería decir "chivatos")
¡¡ABAJO BOLONIA!!