viernes, 23 de enero de 2009

X maLa “Tormenta Perfecta”

La semana pasada comentábamos los problemas más inmediatos que habíamos padecido los estudiantes con la aprobación del nuevo calendario de la Universidad de La Laguna. Recordarán que les dije que la información de la página Web de la facultad de Geografía e Historia, mostraba una información completamente desfasada y sin actualizar (véase Un desbarajuste integral; el nuevo calendario de la ULL). Pues bien, estos días me he enterado de que los problemas no afectaron únicamente a esta facultad, sino a toda la institución (Revista Savanah nº 56, Sección Noticias). ¿Y saben cuando estos errores fueron subsanados? Pues nada más y nada menos que en el mes de diciembre de 2008, es decir, casi tres meses después de que empezaran las clases. ¿No es increíble? ¡Miren ustedes la prisa que se dio el claustro universitario en hacerse cargo de la situación! ¡Tres meses! ¡Ni Bush cuando lo del Katrina! Y luego si nosotros nos demoramos en la entrega de un trabajo o en el pago de un plazo de matrícula, nos echan encima a la Guardia Civil y a la Policía Nacional. Es tremendo.

La ULL demostró una incapacidad más que evidente para afrontar el desaguisado que ella misma había provocado. ¿Por qué no ha salido el rector pidiendo perdón por el mal funcionamiento de la Universidad durante este tiempo? ¿Por qué coño (¡hala, ya está dicho!) trasladaron los exámenes de septiembre al mes de julio? ¿Es que no ven que todo lo que ha ocurrido es por culpa de esa estúpida decisión?
Y que es los estudiantes no podemos comprender los motivos que empujaron al claustro a aprobar dicho plan. Mientras que otras universidades españolas han mantenido la convocatoria de septiembre, nosotros, en un incomprensible acto de… ¿modernidad? hemos dado la campanada. Las explicaciones dadas por el rector me parecen insuficientes, y ya estoy empezando a pensar que el cargo le viene demasiado grande. Más que grande, enorme. Estoy de acuerdo en que tenemos que adaptarnos a Europa, pero no al precio que se nos está exigiendo. ¡Ya está bien de tomarnos el pelo!
El futuro se presenta negro. Muy negro. Ahora, cuando terminemos los exámenes de junio, sólo dispondremos de un plazo de quince días para prepararnos los de julio. En otras palabras, quieren que hagamos en dos semanas el trabajo de todo un año. ¿Es que están locos o qué?
Que sepan que hay alumnos que tienen que dejar para la siguiente convocatoria tal o cual número de asignaturas, ya que no llegan a tiempo para prepararlas todas. Les guste o no, esa es la verdad. Y el listo de turno dirá “¡Pues haber estudiado antes!” Señores, no sé de que nube se han caído pero muchos estudiantes TRABAJAN para costearse la carrera. ¿Se creen que resulta fácil compatibilizar el trabajo con los estudios?
Toda esta situación ha desembocado en lo que muchos hemos llamado la “Tormenta Perfecta”, pues con tantos exámenes seguidos no me digan ustedes si no va a ser difícil capear el temporal. Pero… ¡qué más da! Si no aprobamos, el año que viene volveremos de nuevo a pagar más dinero por nuestra matrícula. Y el siguiente también. Y el siguiente. ¡Total! Todo sea por ayudar a llenar las arcas de la ULL. ¡Con motivo un amigo del Potaje dijo que al final los jóvenes acabarán pasando de la Universidad!
Lo tenemos crudo. A reflexionar.

Fdo: Daniel Steward

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡¡Tenemos una Universidad de pandereta!!!

Anónimo dijo...

Soy estudiante de Derecho aquí en La Laguna. Steward tiene más razón que un Santo. Hay que joderse. ¡¡Pues en julio que haga los exámenes su puta madre!!

Anónimo dijo...

Por mucho que los estudiantes protesten, el rector y compañía van a hacer lo que le salgan de los huevos. Y nosotros a seguir apoquinando, como siempre.