viernes, 30 de enero de 2009

Educación para la Ciudadanía: ¡Ya era hora!


Sí, eso es muy cristiano: cree lo que te digo o te arreo…

Brian Griffin, Padre de Familia

Dejemos de lado, por unos días, nuestra particular cruzada contra la ULL. La actualidad manda, y El Potaje no puede mostrarse indiferente ante lo que ha ocurrido esta semana en los pasillos del Tribunal Supremo. Este Organismo ha fallado a favor de la asignatura Educación para la Ciudadanía en el litigio que mantenía con el Foro de la Familia y demás asociaciones conservadoras (entre ellas, el mismo Partido Popular), las cuales, y aludiendo cuestiones de tipo “moral y ético”, se oponían firmemente a la enseñanza de esta asignatura en las aulas (incluso se llegó a postular la objeción de conciencia).

El respeto hacia otras religiones y culturas, la tolerancia, el cuidado del medio ambiente, la homosexualidad, entre otros temas, conforman el temario de la nueva asignatura. De todos es sabido la firme oposición de la Iglesia Católica y sus grupos afines hacia cuestiones como el matrimonio homosexual, condenado una y otra vez desde el Vaticano. ¿Cómo es posible que la Iglesia se pronuncie en contra de una materia que defiende la libertad del individuo? ¿Cómo se explica que condene ideales como el respeto y la tolerancia? ¿Por qué se niegan a que la asignatura se imparta en las escuelas? ¿De qué tienen miedo? ¿Acaso de perder más fieles de los que ya de por sí están perdiendo?

Entiendo que en los centros de educación concertada, que al fin y al cabo son colegios privados, haya padres que se nieguen a que sus hijos cursen esta materia. Lo que me parece indignante es que la Iglesia se haya tomado la licencia de intervenir en las escuelas públicas, actuando como si éstas fueran parte de su propiedad. A ver si nos vamos enterando de que en una escuela pública no hay lugar para la religión, ya sea ésta la católica, la musulmana o la rastafari. El que quiera aprender religión que se matricule en un colegio privado o que hable con el párroco de su pueblo para que éste organice unas catequesis. En este punto, no hay más que hablar.

Da vergüenza ajena recorrer la red y encontrarse con blogs en los que se critica a la nueva asignatura. Y es todavía mucho más lamentable ver que tales críticas se basan en argumentos que casi merecerían aparecer en la Frikipedia, rozando los límites de lo xenófobo y lo repugnante (“La homosexualidad es una enfermedad”, “Los homosexuales no tienen derecho a adoptar”, “En las escuelas debe darse Religión Católica. Si los inmigrantes no quieren cursarla, que no vengan a España”…). Me permito invitar al lector a que se de una vuelta por las páginas de los periódicos digitales (la mayoría de ellos de carácter conservador). Si usted es capaz de aguantar durante más de cinco minutos las aberraciones de un obispo metido a articulista, se habrá ganado su lugar en el cielo. Otro tanto ocurre con la “santísima” cadena COPE y la camarilla de neonazis que la dirige. Claro que eso ya es otra historia…

La realidad española no es la misma que la de hace treinta años. La Iglesia debe comprender que su papel en las instituciones terminó el día en que se inició la Transición. España es un país multicultural donde confluyen las más variadas creencias. Por mucho que a los fachas de toda la vida les duela, nuestro país va camino de convertirse en un Estado laico. Ya en los tiempos de la II República se llevó a cabo un proyecto semejante, con las consecuencias que todos conocemos: golpe de Estado, Guerra Civil, exilio, Dictadura… en fin, todos los males que cualquiera pueda imaginarse. Ahora disponemos de otra oportunidad para volver a empezar.

Fdo: Daniel Steward

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡A por la III República!!

Anónimo dijo...

Que los curas se queden calladitos, que ya bastante han dado por culo a este país. Parece mentira que esten en contra de que los gays se casen. ¡Que cara más dura, señor! Después ellos si pueden matar a pollazos a todo el que se cruce en su camino. ¡Los curas a la hoguera!

Petrus Angelorum dijo...

¿Osease que se debe sustituir un pensamiento único con otro pensamiento único?